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HISTORIA

Jesús Mario

A los dos meses de casada me dí cuenta que estaba embarazada, llenos de emoción comenzamos a ilusionarnos con nuestro bebé. A los tres meses de embarazo tuvimos un eco, en el cual nos dijeron que el bebé traía un síndrome, que era muy probable que fuera trisomía 13 o 18 y que cualquiera de ellos, no era compatible con la vida. Que los bebés con cualquiera de esas trisomías no viven y que lo mas probable era que su corazón dejara de latir estando en el vientre. La recomendación del doctor, fue interrumpir el embarazo. Mi esposo y yo salimos del consultorio llenos de miedo, tristeza y sin saber que hacer, recuerdo que nos fuimos al carro donde lloramos juntos, mi esposo dijo que no me preocupara, pues iríamos a pedir otra opinión. 

Al cabo de unos días, contactamos a un doctor con mucha experiencia, le expusimos nuestro caso y tristemente confirmó el diagnóstico. También nos sugirió interrumpir el embarazo. Nos dijo que no teníamos que decidir en ese momento y nos dio cita en tres días. días que estuve sumamente dudosa, inquieta y sin paz, pues estaba tratando de tomar una decisión, sin llegar a nada. A los tres días, cansada de estar dándole vueltas al asunto, me di cuenta que no tenía nada que pensar, que la decisión no estaba en mi sino en Dios, que yo era solo un vehículo para ese bebito y que el dueño de la vida es solamente El, así que comprendí que no tenía nada que pensar, solamente Dios era quien iba a decidir el futuro de mi bebé, y lo único que yo debía hacer era seguirme cuidando, alimentarme bien, hacer ejercicio y todas las recomendaciones que se llevan a cabo en un proceso de gestación, comprendí que eso era lo que estaba en mis manos, y eso fue lo que hice. A partir del momento que comprendí eso, sentí una profunda paz en mi corazón, me agarre fuertemente de la mano de la Virgen María y le dije, mamá María, tu también tuviste retos desde el momento en que aceptaste ser la madre de Dios, y dijiste sí, acompáñame a mantener mi Sí a la Vida y no te apartes ni un momento de mi, en verdad pude sentir su ayuda en cada momento de mi embarazo. Tuve un embarazo tranquilo y sano, aunque me decían en cada revisión con el Dr., que mi bebe podía perder la vida en cualquier momento y que lo mas probable es no llegara a término, se desarrolló bastante bien, buscamos con varios especialistas si había algo mas que pudiéramos hacer que estuviera en nuestras manos, y desgraciadamente se podían hacer pocas cosas, lo que pudimos, lo hicimos y hasta mas.... Nuestro bebé seguía avanzando y creciendo, jamás nos dimos por vencidos y siempre tuvimos la esperanza de un milagro. Jesús Mario nació a los 9 meses, vivo, estuvo con nosotros 1 hora y ¼ y luego su corazoncito dejó de latir, fue una experiencia maravillosa poder conocerlo vivo, que el nos conociera a nosotros, pudimos bautizarlo en ese rato, tenemos la certeza que está al lado de Dios en el cielo. Desde entonces siento muy fuerte su presencia en mi vida, nos ayuda, nos manda mensajes muy claros y nos ayuda como un angelito que tenemos en el cielo y siempre intercede por nosotros. Lo mas importante que quisiera compartir es que apostar por la Vida siempre vale la pena, nos quedamos muy tranquilos y con paz de que hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance, lo acompañamos y cuidamos lo que pudimos, la vida es de Dios, y El sabe cuando nos la da y cuando nos la quita, a nosotros nos queda disfrutar de ella mientras la tengamos. Tener a nuestro Jesús Mario durante esos 9 meses ha sido una experiencia maravillosa que estuvimos juntos, lo sentimos muy cerca, nos unió como matrimonio y nos deja la enseñanza de que luchó y trascendió en su corta vida. 

 

Si alguien está pasando por una situación parecida, mi recomendación es decidan por la vida, que mientras haya, hay esperanza e ilusión. 

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